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Declaración del ministro de Educación, Cultura y Deporte en el Día Mundial de Internet

17/05/2016

Hoy, 17 de mayo, es el Día Mundial de Internet y de la Sociedad de la Información. Me gustaría sumarme a la celebración de esta efeméride y contribuir con una reflexión desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Sin duda, Internet ha cambiado la forma en que nos relacionamos en múltiples aspectos; hoy las fronteras se difuminan gracias a la red de redes y las oportunidades y los retos se multiplican.

Como no puede ser de otro modo, la Educación y la Cultura también están inmersas en este proceso de cambio constante al que nos lleva la rápida evolución de las TICs. Desde las Administraciones Públicas tenemos el deber tanto de garantizar el acceso a la red de todos los estudiantes, como de facilitar la adaptación de las industrias culturales a los nuevos códigos de la Sociedad de la Información.

Por ello, hemos puesto en marcha distintos proyectos como el Plan de Conectividad, que destina 330 millones de euros para llegar a cada rincón de España y contribuir así a la consecución de uno de los objetivos que persigue la conmemoración de este Día: reducir la brecha digital.

Sin embargo, es fundamental que todos –Administraciones Públicas, padres y madres, profesores…– seamos conscientes de que, en la Era de la Información, proveer de ésta a nuestros jóvenes no es lo mismo que darles conocimiento; que tengamos presente que se puede compartir información, pero no conocimiento, y por tanto es importante que sepan acceder, criticar, analizar o verificar la información a que tienen acceso, para convertirla en conocimiento aplicable a los distintos ámbitos de sus vidas.

Debemos también potenciar nuestras industrias culturales en el mundo digital, y aprovechar este recurso mundial para la mejora para nuestro país, y beneficio de los ciudadanos.

Y en este sentido, nuestro compromiso pasa por el establecimiento de un marco normativo adecuado a nivel europeo (mercado único digital), y por la lucha contra la piratería, poniendo énfasis no sólo en las sanciones sino también en la pedagogía.

Debemos ser capaces de ofrecer a nuestros jóvenes todos los recursos educativos y culturales para que sean competentes en el mundo globalizado; que no solo sepan usar las tecnologías, sino que las sepan crear y transformar. Nuestro país debe estar a la vanguardia de este proceso que se ha iniciado ya, pero cuyo punto de llegada aún no somos capaces de imaginar. Es esta una tarea a la que merece la pena dedicar nuestro esfuerzo e ilusión.Salto de línea