La participación del alumnado no es un “extra” del centro: es una condición para que la vida escolar sea más democrática, más justa y más eficaz.
Su utilidad principal es ayudar a priorizar (sin añadir carga ni duplicar planes existentes) y acordar dos o tres pasos concretos para avanzar. Es, además, un instrumento ampliable: una vez identificadas las áreas prioritarias, el centro puede profundizar con la guía completa, que desarrolla orientaciones, ejemplos y propuestas para consolidar mejoras de manera gradual y realista.
Obtener una foto inicial del nivel de participación del alumnado.
Detectar 2–3 áreas de mejora prioritarias de forma rápida.
Servir de puente para, si se desea, aplicar después la guía completa por ecosistema o por dimensión.
Quién: Consejo Escolar
Cómo: puntuar cada ítem (0–4 o X), sumar, y elegir 2 prioridades.
Cuándo: una vez al inicio de curso y revisión trimestral o semestral.
X→No se aplica en este centro
0→No se ha empezado
1→Se está empezando
2→El proceso está en marcha
3→Ya se ha hecho
4→Se ha evaluado y se mantiene en el tiempo
Suma por ecosistema (A, B, C) y por dimensión (Aprendizaje, Estructuras, Bienestar).
Señala en rojo lo que esté en 0–1 (prioridad).
Elige solo 2 prioridades: una rápida (alto impacto, bajo esfuerzo) y una estructural (alto impacto, requiere planificación)
Si un ecosistema queda por debajo del 50% o concentra varios ítems en 0–1, aplica la guía completa en ese ecosistema.
Si el problema es de estructuras (representación, Consejo Escolar, comunicación), aplica la guía completa en la dimensión de Estructuras.
Si hay particularidades de etapa o tipología (p. ej., ausencia de tutorías), marca X y usa la guía completa para ajustar indicadores