24/02/2026
Fondo bibliográfico
Loris Malaguzzi, fundador de la metodología Reggio Emilia, definió el entorno escolar y los espacios de aprendizaje como “el tercer profesor”. La razón de ello es que este espacio fomenta interacciones constantes que impulsan el conocimiento y debe evolucionar según los intereses y necesidades de los estudiantes. En la actualidad, esta teoría está muy presente a la hora de configurar los espacios en la enseñanza pero no siempre fue así.
Durante buena parte del siglo XIX, las escuelas estaban constituidas por un único espacio-aula en el que se encontraba un grupo de alumnos de todas las edades más o menos numeroso y bajo la responsabilidad de un solo maestro. En este espacio existía un estrado para el profesor, una estufa y un encerado y en el mejor de los casos, se rodeaba de una zona exterior como patio de recreo. La escuela como lugar no era un edificio, sino un local y por lo general, ni siquiera adaptado o acondicionado para ello. La estadística de 1850 indicaba como “mal muy común en las escuelas” el que se ubicaran en “una sala angosta, húmeda, mal ventilada y con escasa luz”.
Un primer momento de cambio en nuestro país lo marcó el decreto de 18 de enero de 1869, ya que con él se dictan las “disposiciones para la construcción de Escuelas Públicas de Instrucción Primaria”. Este puede considerarse el punto de partida de la arquitectura escolar española, como señala Francisco Javier Rodríguez Méndez en este artículo
. El Gobierno instaba a la Escuela de Arquitectura a presentar una serie de proyectos para la construcción de escuelas y precisaba el programa de necesidades: un local para clase o aula, una habitación para el profesor, una sala para biblioteca y un jardín. Sin embargo, en la práctica seguían siendo edificios sencillos, a menudo de una sola planta, con una iluminación y ventilación muy deficientes.
La escuela unitaria es el modelo que planea en todo el siglo XIX español hasta que en 1899 se realizaron los primeros ensayos de escuela graduada. En el ámbito rural se mantuvo más tiempo, ya que los alumnos se habían reducido y no alcanzaban para la implantación de un sistema graduado por edades.
A principios del siglo XX, surgen diferentes teorías de arquitectura escolar en consonancia con las nuevas aportaciones de las corrientes pedagógicas que aparecen en este momento. Así, la influencia del movimiento higienista se hizo patente en la Instrucción técnico-higiénica relativa a la construcción de escuelas aprobada el 28 de abril de 1905. Surgieron de este modo propuestas como las escuelas al aire libre, en pleno campo, similares a las defendidas por el movimiento de la Escuela Nueva o las Escuela Bosque de Rosa Sensat. Sin embargo, estas ideas experimentales no marcaron la tónica general de las nuevas escuelas, cuya mayor innovación fue la configuración de una disposición simétrica y la separación de aulas para niños y niñas.
En el año 1920 se crea la Oficina Técnica de Construcciones Escolares, cuyo Arquitecto Jefe será Antonio Flórez. Desde ella, se construyen numerosos grupos escolares. Además, la Oficina recomendó que se trabajara en pro de la mejora de las escuelas en las zonas rurales. Ejemplos los nuevos planteamientos que caracterizan esta época son el Grupo Escolar “Cervantes” o “Príncipe de Asturias”, en Madrid. Era una arquitectura más racionalista, donde se intentaban aplicar principios modernos como el uso de luz natural, los patios y una distribución flexible. Al mismo tiempo, constituía una solución para las escuelas graduadas donde los alumnos eran agrupados en clases lo más homogéneas posible. A pesar de ello, en 1936 persistían los locales alquilados y en mal estado, insalubres, sin capacidad suficiente o en lugares inadecuados. El 82% seguían siendo escuelas unitarias, pero ya existía, sobre todo en las ciudades, un cierto número de grupos escolares ubicados en nuevas edificaciones.
Con la guerra civil y la posterior postguerra se abre un paréntesis muy negativo debido a la falta de recursos. No será hasta 1957 que este paréntesis finalice, cuando se promulga el primer Plan de Construcciones Escolares, necesario para absorber una natalidad creciente y la obligatoriedad de la enseñanza primaria hasta los 14 años. Eso sí, los diseños arquitectónicos no aportaron ninguna novedad o valor añadido y tenían un carácter muy estandarizado prevaleciendo el aula con enseñanza frontal y de grupos homogéneos.
Posteriormente a 1990 dos actuaciones tuvieron mucha importancia: la construcción de nuevos centros educativos que pudiesen dar cabida a la generalización de la enseñanza obligatoria hasta los dieciséis años y la escolarización del alumnado de educación infantil. Además, se comenzó con la escolarización de alumnos con necesidades educativas especiales lo que implicaba adaptar espacios, accesos y materiales, se potenciaron los comedores escolares etc. Empieza a surgir una diversificación de modelos, la arquitectura se empieza adaptar a las nuevas tecnologías, incorpora un factor de inclusión y también busca un confort que antes no se planteaba. Desde entonces, se puede decir que los nuevos espacios escolares han ido evolucionando y teniendo presente por lo general estos aspectos:
Podemos decir que los edificios escolares han pasado de cobijar aulas tradicionales, oscuras y masificadas en sus orígenes hacia espacios modernos, mucho más luminosos y flexibles en la actualidad. La tendencia actual apunta hacia una arquitectura escolar más humana y adaptada a los grandes retos de este siglo, como el cambio climático, la digitalización y la inclusión.
Para profundizar más en la evolución de la arquitectura escolar os recomendamos la lectura de la tesis de Jose María Vera Carrasco Arquitectura y educación: evolución de la arquitectura escolar en el ámbito internacional y español: del siglo XIX hasta nuestros días
así como estos otros libros disponibles en nuestra biblioteca:
Diseño de edificios para el futuro de la educación: perspectivas contemporáneas de la educación / por Hau Ming Tse … [et al.] (eds.) ; Tim Brighouse … [et al.] ; traducido por Paula Carvajal Sánchez.-- Las Rozas (Madrid) : Morata, 2024
El patio es mi escuela / Belén Ballesteros Velázquez … (coord..) ; Inés Gil Jaurena … Belén Ballesteros Velázquez ... (coord.) ; Inés Gil Jaurena ... [et al.]. – Madrid : UNED, 2024
La disolución del aula : mapa de espacios arquitectónicos para un territorio pedagógico / Melina Pozo Bernal. -- Sevilla : Universidad de Sevilla ; Buenos Aires : Diseño, 2021
Radiografía de las construcciones escolares públicas en España, 1922-1937 / María del Pilar García Salmerón. – [Madrid] : Ministerio de Educación y Formación Profesional, Subdirección General de Documentación y Publicaciones, 2018
A la calidad de la educación desde los espacios escolares: visión del profesorado y perspectivas en la educación castellano-manchega / Eladio Sebastián Heredero. – Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá, Servicio de Publicaciones, 2008